Panama es un país de enormes contrastes y de paso para
nosotros y mucha gente. Limite con Sudamérica no hay
carretera que lo conecte con Colombia. Se podría decir
que se vive el capitalismo llevado a su máxima expresión,
siempre bajo los intereses de EEUU. La moneda nacional es
el balboa pero lo único que se ven son dólares. Aquí los
yankis han hecho lo que han querido. La comida típica es
el whoper, la ropa es americana, la cultura MTV.
Panama City es una ciudad de negocios, sucia, ruidosa
y en constante construcción. El calor y la humedad
pueden llegar a limites insospechados. Se esta haciendo
un metro en esta ciudad sin aceras, que necesita cosas
mas importantes que túneles subterráneos. Hay barrios
en los que te despluman, niños en la calle entre montones
de basura.Impresionantes centros comerciales y gigantes
rascacielos conviven con edificios que solo conservan
armazones desconchados. El 90% de estas Torres de lujo
están oscuras de noche. ¿Por qué? Son propiedad de
empresas privadas (americanas?) que no comercian en
Panama pero si tributan donde son mas favorables los
impuestos.
Ciudad multicultural. Los chinos tienen el monopolio de
los minisuper, los hindúes de las telas y los perfumes,
los judíos de las joyerías. Los negros viven en barrios
de la periferia y juegan a cartas por la noche. El toque
de color lo ponen las ropas típicas de las mujeres
kunayala. ¿Y los panameños? Trabajan en el sector
servicios. Es curioso que no hay perros callejeros pero
si muchos gatos. ¿Será por los restaurantes chinos?.
El canal a traído enormes ingresos y comercio.
Aministrado por EEUU hasta 1999, se dice que el organismo
que lo lleva ,externo? al gobierno, gana mas 5 millones
de dólares al día. Una cola de cargueros se ve siempre
en el horizonte. El mecanismo es sencillo. Un sistema de
esclusas en 3 puntos nivelan los 12 metros de los mares
de ambos lados. Para la construcción usaron miles de
trabajadores antillanos y africanos en zona de paludismo.
Muchos murieron para la finalización de la obra. Ni
cortos ni perezosos; en 2006 se aprobó una macro
proyecto de 5billones de $!! para ampliar el canal.
Cuentan el general Noriega era informante de la CIA
y alcanzo el poder en colaboración con esta al
hacer explotar el avión en el que viajaba el
presidente Torrijos. Se involucró con el narcotráfico
colombiano, se proclamó el mismo presidente y como
primer acto declaró la guerra a EEUU. 26000 marines
lo sacaron de la embajada del Vaticano en Panama
bajo la bandera de la democracia yanki. Hoy domingo
llegó el general de vuelta al país. El 20 de diciembre
se cumple el aniversario de la masacre.
Lo esperan en Francia donde tiene dos años. Aquí también
tiene que cumplir condena. En la televisión bajan
de un avión a un hombre encapuchado en silla de ruedas.
Pero este no es el verdadero Noriega sino su doble.
El general camina tranquilo llegando sano y
seguro a suelo panameño poco tiempo después.
Nos robaron la artesanía pero no nos arrebatarán la sonrisa. Viajábamos en el bus Liberia-Puntarenas trayecto que, por desgracia y por frecuencia, es usado para desvalijar a los gringos. Se llevaron mi mochila pensando que encontrarían un iPhone, una computadora, la cámara fotográfica o cientos de dólares. Sin embargo, hallarían no mas (ni menos) que dos tupper cargados de ilusión y trabajo, un cuaderno de fotos y sensaciones de estos meses, papel reciclado y media botellita de oro liquido.
Hoy ya todo ha pasado. Los planes han cambiado y la dirección del viaje ha dado un pequeño viraje. No obstante, las ganas y la buena vibra siguen con Manu y conmigo.
Me han privado de cosas materiales y sentimentales, pero no han alterado ni una pizca nuestras ganas de seguir caminando.
Hemos tomado unos días de descanso en Liberia, ciudad amable, para decidir que vamos a cruzar frontera dirección sur. Dejamos atrás una Costa Rica de gringos que, pese a habernos mostrado su lado más pobre, nos regaló también un lado humano y de pequeñas grandes personitas.
La verdad es que desde que salimos de Ometepe las cosas andan saliendo medio torcidas. Primero llegamos a Solentiname , archipiélago de islas dentro del lago Cocibolca en Nicaragua, hogar del poeta Ernesto Cardenal y paraíso terrenal para miles de especies de aves. Solo hay dos botes a la semana que hacen el trayecto desde San Carlos, comienzo del río San Juan. Recién llegamos un martes por la tarde me di cuenta que no llevaba el pasaporte, se debía de haber caído en San Carlos y hasta el viernes no podíamos volver. Esa noche dormimos con una botella de ron en la cama. A la mañana siguiente conseguimos el teléfono del capitán que nos había llevado a San Carlos pero no había ni rastro. Las peores sospechas se iban confirmando. Llamamos a la embajada para adelantar cualquier tramite, pero solo cabía ir a Managua y esperar allí 3 semanas a la valija diplomática. Pasamos el día negociando con gente que tenía barca para volver a San Carlos pero parecía que se querían aprovechar de la situación. Llamamos a la radio local para poner un anuncio y me pusieron en antena al instante. "soy un español que viaja por Nicaragua y he perdido el pasaporte. Quien lo encuentre que lo lleve a la radio y tendrá una recompensa de 100 pesos" me hizo prometer el locutor. Ya éramos famosos y la gente nos decía que nos había escuchado en la emisora. Por la tarde apareció un grupo de gringos y fui a hablar directamente con el guía, un yugoslavo bien parecido a Bumbury que había luchado en la guerra y ahora estaba en contra de las armas. Me dijo que al día siguiente nos llevaba. Esa noche dormimos con los chicos de la barca en una casa de lujo. El jueves amaneció como una nueva oportunidad, hicimos el tour por las isletas antes de llegar a San Carlos. Los gringos nos hacían fotos en la despedida, otra historia que contar a su vuelta. Les agradecimos el trayecto y fuimos a todos los lugares que estuvimos el martes en busca del pasaporte. Nada de nada, no nos quedaba ninguna esperanza, aunque la alternativa no era mala tampoco: volver a la Corn Island para hacer temporada en espera del pasaporte. Ya en el ultimo momento pasando por el cajero preguntamos al segurata y allí lo había dejado. Nos sacamos el susto de encima y agarramos una barca para la frontera de los Chiles, Costa Rica. En el trayecto por el Rio Frio nos miraban los lagartos...
Cada día amanecemos en el istmo de una isla dentro de un lago, un mar de agua dulce. Las carreteras son de barro y apenas hay gente. La brisa se escucha entre las ramas de los árboles. La luz es como la de un cuadro de Monet, como si una pincelada maestra se escapase de la mezcla.
El tiempo es algo extraño y oscuro como en los sueños; hay semanas que pasan sin haberlas visto y momentos que se alargan y se estiran en la cabeza.
Animales rarísimos nos sobrevuelan. Zopilotes embuitrados en sus túnicas, hurracas azul eléctrico de cresta moteada. Monos aulladores guardan nuestra cabaña en secreto, cosas que no nos pertenecen.
Desde aquí vemos libélulas, insectos multiformes de colores, saltamontes, mariposas, luciérnagas y cien pies gigantes como serpientes.
Hay flores de infinidad de aspectos, algunas alargadas y violáceas, otras haciendo una reverencia estiran su cuello en forma de campana.
Nos rodean dos volcanes. El más alto humea delante nuestro, tranquilo, paciente. El otro es una selva circular, espesa, intacta. Dentro una laguna inmóvil y gélida, se esconde esperando que la encuentren.