Cada día amanecemos en el istmo de una isla dentro de un lago, un mar de agua dulce. Las carreteras son de barro y apenas hay gente. La brisa se escucha entre las ramas de los árboles. La luz es como la de un cuadro de Monet, como si una pincelada maestra se escapase de la mezcla. El tiempo es algo extraño y oscuro como en los sueños; hay semanas que pasan sin haberlas visto y momentos que se alargan y se estiran en la cabeza. Animales rarísimos nos sobrevuelan. Zopilotes embuitrados en sus túnicas, hurracas azul eléctrico de cresta moteada. Monos aulladores guardan nuestra cabaña en secreto, cosas que no nos pertenecen. Desde aquí vemos libélulas, insectos multiformes de colores, saltamontes, mariposas, luciérnagas y cien pies gigantes como serpientes. Hay flores de infinidad de aspectos, algunas alargadas y violáceas, otras haciendo una reverencia estiran su cuello en forma de campana. Nos rodean dos volcanes. El más alto humea delante nuestro, tranquilo, paciente. El otro es una selva circular, espesa, intacta. Dentro una laguna inmóvil y gélida, se esconde esperando que la encuentren.
Mostrando entradas con la etiqueta volcan. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta volcan. Mostrar todas las entradas
viernes, 4 de noviembre de 2011
Isla de Ometepe
domingo, 12 de junio de 2011
La laguna de Apoyo
¿Se han bañado en una laguna volcánica alguna vez? Yo sí, pero a lo mejor estoy corriendo demasiado y esta historia habría contarla desde el principio.
Ya sabíamos de la existencia de la Laguna de Apoyo y todo lo que nos habían contado era algo más parecido a Avatar que a la realidad. Era uno de los sitios que teníamos que visitar si o si; algo que te martillea en la cabeza incluso cuando sueñas. Entre la necesidad del carro y la época de lluvias, todos los intentos habían fracasado. Justo el día anterior íbamos a ir ya seguro pero se despertó lloviendo y nos vinimos abajo. Llegó el domingo y con él, el sol. A las 8 de la mañana hablamos con la familia Cusido mitad gallega, mitad mexicana y carretera y manta. Les presento a los componentes de la expedición. Salva y Abril, Salva Jr y Montse.
Nos las prometíamos felices en el camino pero llegando al destino se puso muy negro el día. Ya empezaban a caer las primeras gotas. Aun así, a la entrada del parque nos saludó (UUU - UUU – UUU!!!) un grupo de monos congo o aulladores. Se les hincha la garganta como un pez globo cuando gritan. La primera vez que los escuchas asustan de verdad.
Subimos hasta la cima del cráter en la tina del auto para poder hacer fotos, aunque entre el día lluvioso y la extensa vegetación no pudimos ver nada.
Llegamos por fin a la orilla. El paisaje se presentó ante nosotros como algo de otro mundo. Era impresionante. Qué pena que hiciera es mal día. Nos dio igual y nos metimos en el agua que estaba calentísima. Había pequeños peces en la orilla. ¿Cómo se podrían haber adaptado a vivir en un lugar así? Por ciertos lugares se veían las burbujas calientes que viajaban desde el fondo. Y en la superficie, piedritas pómez flotaban como si de una danza volcánica se tratase. El cráter de Apoyo nació hace aproximadamente 23,000 años, después de una explosión volcánica que dejó un hoyo de unos seis kilómetros de diámetro. Con el paso del tiempo, la afluencia de aguas subterráneas y el aporte de las lluvias permitieron el surgimiento de la laguna. Las laderas se cubrieron de abundante vegetación y fauna. Hoy en día, es considerado un volcán durmiente. Según estudios, el fondo cónico está a más de 100 metros bajo el nivel del mar, y la orilla de la laguna se encuentra a 75 metros sobre el nivel del mar. La temperatura de las aguas se mantiene cerca de los 27-28 ºC. Que intensa sensación estar bañándose en un cráter volcánico y ver como la lluvia se va acercando en gotas frías que explosionan en el agua.
Decidimos refugiarnos de la lluvia aunque ya estábamos mojados. Para nuestra sorpresa en menos de una hora se despejaron las nubes y ya se mantuvo un día luminoso. Justo lo que nos faltaba para terminar de disfrutarlo.
El sitio era tan diferente a lo que habíamos conocido que sentimos la necesidad de explorar más, de llegar al mismo centro del cráter. Suerte que disponíamos de barca y barquero.
Nos marchamos de allí sintiéndonos afortunados, con ganas de compartir este lugar maravilloso con ustedes, habiendo disfrutado el día por los cuatro costados, y sabiendo que la laguna de Apoyo es algo excepcional en la naturaleza, algo único que desborda vida, y casi magia si me apuran. Antes de agarrar la carretera que volvía a Matagalpa, subimos a la cima para tomar las panorámicas.
Y como en las mejores historias, el día terminaba con un precioso atardecer. Viva la vida!
lunes, 23 de mayo de 2011
León
Viaje 1 a nuestra bola. Fin de semana.
En mitad de lo que parecía la revolución española, cogimos el autobús en la terminal de Matagalpa. Este cacharro destartalado, lleno de gallinas, con olor a vinage y asientos más estrechos que los de Ryan Air (si, es posible!); es de los que usan los niños gringos para ir al colegio. Supongo que cuando se hacen viejos o se estropean se los venden a los países centroamericanos. Bajo el lema "donde caben dos caben 3" nos embarcamos en otra aventura. La gran ventaja que tienen es que dentro puedes comprar casi cualquier cosa, desde quesadillas a reptiles jurásicos; desde monos araña a conjuros de amor. No seguiré enumerando, la lista podría ser interminable.
Acaba de empezar la temporada de lluvia y las gotitas se filtraban por las ventanas. Al pasar por Sébaco, las calles se habían convertido en canales de lodo ante la absoluta parsimonia de sus habitantes. El ser humano es capaz de habituarse casi a cualquier cosa.
León es una ciudad cercana a tres volcanes, y uno de ellos, el TELICA, había entrado en actividad recientemente. Pudimos sacarle una foto desde la carretera.
Finalmente llegamos. La ciudad es como una olla a presión a 300 grados centígrados. Ivanna nos recibió en su casa, un modesto hostal / casa colonial venido a menos. Por lo que pagamos no nos podemos quejar, pero una pintura no le vendría mal. Además el rollo celda también puede ser "sexy".
Conseguimos zafarnos de sus historias de tiempos mejores y de su lorito psicópata para conocer la ciudad. Léon, bastión sandinista en tiempos de la revolución, lugar de artistas y poetas, cuna y tumba de Ruben Dario; padre de las letras españolas, enterrado en la catedral.
La catedral de León es el monumento más grande construido bajo el sol del trópico en América. La basta estructura ha soportado terremotos, erupciones y guerras. EL frente FSLN colgó cañones de sus torres para defender la ciudad de Somoza. Desde sus cúpulas se ven las mejores vistas de la ciudad.
Nos alejamos del centro. Las rutas turísticas nunca fueron con nosotros.
En el barrio de SUBTIAVA encontramos en Tamarindón, símbolo de la resistencia indígena en tiempos coloniales. No había apenas árbol, ni indígenas, ni colonizadores; pero se podía leer en una placa:
Al caer la tarde continuamos con el recorrido, pero esta vez por los bares de la ciudad. Descubrimos a SALUSTIANO MASÓ, un poeta nacido en el año 23 en Alcalá de Henares.
Brindamos por Salustiano, por la revolución española, y por todos ustedes. La noche prometía reggae, pero aquí la tranquilidad no es una actitud, sino una forma de vida. Tras 2 horas de retraso nica, el concierto no había comenzado aun. Sin embargo lo que si empezó fue una tremenda lluvia que convirtió las calles en ríos embravecidos.
La mañana amaneció lluviosa igualmente. Agradecimos que no hiciera tanto calor. Fuimos a la Fundación Ortiz, que tiene una impresionante muestra de pintura europea (s. XVI - XIX) y centroamericana moderna. El ser domingo fue gratis. Os dejo algunas de las obras que más nos gustaron.
No, no hicimos la jornada de reflexión. Ni estuvimos físicamente en SOL, con vosotros. No fue un domingo latinero, pero si un domingo cultural y gastronómico. Por fin, después de tres semanas comiendo arroz, frijoles, pollo, y pizza; habiendo practicamente abandonado la dieta mediterranea del pescado; nos comimos un pargo rojo al ajillo que nos supo a gloria.. Estas fueron las consecuencias:
En mitad de lo que parecía la revolución española, cogimos el autobús en la terminal de Matagalpa. Este cacharro destartalado, lleno de gallinas, con olor a vinage y asientos más estrechos que los de Ryan Air (si, es posible!); es de los que usan los niños gringos para ir al colegio. Supongo que cuando se hacen viejos o se estropean se los venden a los países centroamericanos. Bajo el lema "donde caben dos caben 3" nos embarcamos en otra aventura. La gran ventaja que tienen es que dentro puedes comprar casi cualquier cosa, desde quesadillas a reptiles jurásicos; desde monos araña a conjuros de amor. No seguiré enumerando, la lista podría ser interminable.
Acaba de empezar la temporada de lluvia y las gotitas se filtraban por las ventanas. Al pasar por Sébaco, las calles se habían convertido en canales de lodo ante la absoluta parsimonia de sus habitantes. El ser humano es capaz de habituarse casi a cualquier cosa.
León es una ciudad cercana a tres volcanes, y uno de ellos, el TELICA, había entrado en actividad recientemente. Pudimos sacarle una foto desde la carretera.
Finalmente llegamos. La ciudad es como una olla a presión a 300 grados centígrados. Ivanna nos recibió en su casa, un modesto hostal / casa colonial venido a menos. Por lo que pagamos no nos podemos quejar, pero una pintura no le vendría mal. Además el rollo celda también puede ser "sexy".
Conseguimos zafarnos de sus historias de tiempos mejores y de su lorito psicópata para conocer la ciudad. Léon, bastión sandinista en tiempos de la revolución, lugar de artistas y poetas, cuna y tumba de Ruben Dario; padre de las letras españolas, enterrado en la catedral.
"Yo soy aquel que ayer no más decía
el verso azul y la canción profana,
en cuya noche un ruiseñor había
que era alondra de luz por la mañana.
El dueño fui de mi jardín de sueño,
lleno de rosas y de cisnes vagos;
el dueño de las tórtolas, el dueño
de góndolas y liras en los lagos;
y muy siglo diez y ocho y muy antiguo
y muy moderno; audaz, cosmopolita;
con Hugo fuerte y con Verlaine ambiguo,
y una sed de ilusiones infinitas ..."
La catedral de León es el monumento más grande construido bajo el sol del trópico en América. La basta estructura ha soportado terremotos, erupciones y guerras. EL frente FSLN colgó cañones de sus torres para defender la ciudad de Somoza. Desde sus cúpulas se ven las mejores vistas de la ciudad.
Nos alejamos del centro. Las rutas turísticas nunca fueron con nosotros.
En el barrio de SUBTIAVA encontramos en Tamarindón, símbolo de la resistencia indígena en tiempos coloniales. No había apenas árbol, ni indígenas, ni colonizadores; pero se podía leer en una placa:
"ADIACT NO MURIÓ EN LECHO DE ROSAS
AQUÍ LO AHORCÓ LA RABIOSA CACITUMBA.
NO PREGUNTEN POR SU EDAD NI POR SU FOSA
LOS MÁRTIRES COMO EL NO TIENEN TUMBA.
Y ESTE ÁRBOL FUE LA CRUZ DE
QUIEN HOY ES NUESTRA LUZ"
Al caer la tarde continuamos con el recorrido, pero esta vez por los bares de la ciudad. Descubrimos a SALUSTIANO MASÓ, un poeta nacido en el año 23 en Alcalá de Henares.
"Dicen que tengo la cabeza a pájaros
que es algo así como soñar despierto
o ver palomas donde solo hay grajos.
Si entiendo la verdad como los niños
y la justicia como los muchachos
si aun creo que los pueblos resucitan
es porque tengo lo cabeza a pájaros..."
Brindamos por Salustiano, por la revolución española, y por todos ustedes. La noche prometía reggae, pero aquí la tranquilidad no es una actitud, sino una forma de vida. Tras 2 horas de retraso nica, el concierto no había comenzado aun. Sin embargo lo que si empezó fue una tremenda lluvia que convirtió las calles en ríos embravecidos.
La mañana amaneció lluviosa igualmente. Agradecimos que no hiciera tanto calor. Fuimos a la Fundación Ortiz, que tiene una impresionante muestra de pintura europea (s. XVI - XIX) y centroamericana moderna. El ser domingo fue gratis. Os dejo algunas de las obras que más nos gustaron.
No, no hicimos la jornada de reflexión. Ni estuvimos físicamente en SOL, con vosotros. No fue un domingo latinero, pero si un domingo cultural y gastronómico. Por fin, después de tres semanas comiendo arroz, frijoles, pollo, y pizza; habiendo practicamente abandonado la dieta mediterranea del pescado; nos comimos un pargo rojo al ajillo que nos supo a gloria.. Estas fueron las consecuencias:
Suscribirse a:
Entradas (Atom)














































































